En el YoSoY

– Pero si en Nicaragua no es así, hay que ver a la Primera Dama todo el poder y respeto que tiene, en la Asamblea está estipulado que tienen que haber la misma cantidad de diputados hombres a como hay mujeres, en la Corte muchos de los trabajadores son mujeres, está la ley que establece que las mujeres y los hombres tienen que ganar lo mismo por los mismos trabajos, además que no podemos olvidar que somos uno de los países que ha tenido una presidenta mujer.

– Claro y esa es la realidad que se refleja toooodos los días en el país, donde las mujeres andan con la misma tranquilidad que los hombres por las calles y donde genuinamente pasa todo a como lo acabás de mencionar; donde nunca se escuchó a alguien decir “es que la Violeta no hizo ni mierda bueno, para qué ponen a una mujer en la política”; donde rara vez vas a escuchar un matrimonio en el que el hombre gane muchísimo más que su esposa, a pesar de todas las calificaciones que ella posee; donde mi prima, quien ha tenido un excelente récord laboral en el banco en el que ha trabajado por cinco años, sigue ganando lo mismo que mi amigo que se acaba de graduar hace tres meses de la misma universidad que ella; y donde el mismo presidente del país es notorio por violar múltiples veces a la hija de esa tan poderosa Primera Dama que mencionaste y sigue impune por el hecho. Estará tal vez todo escrito en algún lado, si es que verdaderamente es a como decís que es, pero la práctica es muy diferente y no necesitás más que un día dando vueltas por el país para darte cuenta de ello. Por favor no estés tan cegada ante la realidad.

– Es que creo que ustedes tienen una idea diferente del feminismo. En Nicaragua el gremio de feministas es visto como radicales, yo personalmente las he conocido, son un grupo de lesbianas que exijen que —

– A ver a ver, primero que nada, ¿qué diferencia hace que esas feministas que usted conoce sean lesbianas? ¿Sus opiniones van a perder credibilidad por su preferencia sexual?

– Ajá. Según tengo entendido, jamás has visto como menos a aquel primo homosexual que tenés, aparte de decir que es un gran vulgar, ¿o siempre lo has visto mal de reojo y nunca me lo has dicho? ¿O sea que sos hipócrita?

– Bueno yo no quiero llamarla hipócrita, pero a como decía, claro que son vistas como radicales. Hace, qué se yo, sesenta años, las mujeres no podían votar, y las primeras que intentaron hacerlo eran vistas como radicales, y gracias a esas radicales usted y yo tenemos muchísimos derechos que estamos gozando hoy en día y hemos podido votar siempre por nuestro presidente. Asumo que usted no ve el simple hecho de ir a las urnas a dar su voto como una absurdez radical de un grupo de locas hormonales que deberíamos ignorar, ¿o sí?

– No, ustedes están mal, querer votar no es ser radical, estas mujeres lo que quieren es andar caminando con las tetas al aire sin bra y —

– Es que HOY vos NO lo estás viendo como algo radical porque ya está normalizado, pero hace sesenta años SÍ era algo fuera de lo común para la sociedad y era visto como una locura, y vos que has vivido mucho más que todos nosotros deberías saberlo. Lo mismo con el color. Date la vuelta. Mirá la mesa de allá al fondo. Detrás de la morena de pelo liso hay un hombre negro muy sonriente tomando vino blanco y comiendo pulpo a la plancha. ESO hubiese sido más que radical hace cien años. Una locura, cuidado y hasta un asco. Hoy no te estás mosqueando porque es normal, ya la gente se ha dado cuenta, al menos en esta parte del mundo (y al menos en teoría), que la gente de color tiene los mismos derechos que la gente blanca y no las hace menos dignas de comer en un restaurante que a los demás.

– Claro, porque hubo maneras distintas de pedir y luchar por todos esos derechos.

– Que igual cayeron en la radicalidad y fueron criminalizadas y mucha gente fue violentada, presa e incluso asesinada por ello. Vamos a irnos un poco más atrás en la historia, pero sigue siendo válido. Las mujeres eran quemadas si había sospechas que eran brujas. Corríjame si me equivoco, pero ¿se quemaban también a los hombres por ser brujos? Ahora regresemos al presente. ¿Se dio cuenta de la noticia en la Prensa de la muchacha que fue quemada por su comunidad para ser “limpiada” o algo así? Muy en el año 2017, siguen sucediendo esas cosas. ¿Y nos va a decir todavía que el feminismo en Nicaragua no se necesita porque ya la ley protege y les da sus derechos a las mujeres?

– Vámonos a las calles ahora. Aquí te sorprendiste por todas las personas semidesnudas que has visto en los parques agarrando el sol. Claro que te va a sorprender porque si una mujer sale allá a caminar en bikini por las calles va a regresar a la casa cargando litros de saliva de todos los “piropos” y gritos lascivos que le van a pasar escupiendo los hombres que se le crucen en el camino. Si es que no regresa violada. Y con esto no me quiero plantear yo como un “mejor hombre”, siendo un hombre que menciona el hecho, simplemente te estoy planteando la realidad que viven las mujeres allá de la cual nosotros casi nunca nos damos cuenta porque tenemos el privilegio de movernos en carro siempre. Pero poné atención cuando, digamos, estés esperando en el semáforo a que se ponga la luz verde, a las mujeres que vayan caminando por la calle. Mirá cómo van a reaccionar los hombres que pasen a su lado, especialmente los que no van solos.

Y seeeeh yá sé que no todos los hombres son así blablabla y que quién me creo yo siendo hombre diciendo esas mierdas y blablabla y ya sé que hay hombres que las van a defender en las calles y todo eso, pero comenzá a prestar atención a esos casos aislados, leé las crónicas e historias que comparte la gente en las redes sociales, ve los experimentos sociales que hacen jóvenes y noticieros y qué sé yo y te vas a dar cuenta que la realidad no es a como tu supuesta ley dice que es. Somos de un país sumamente cálido, es de esperarse que la gente ande caminando en las calles bajo el solazo con poca ropa para sentirse fresca y no andar sudando como chancho más de lo que ya va sudando en el camino a donde sea que vaya, razón por la cual usualmente no sorprende cuando se ve a un hombre caminando sin camisa por la calle (bueno, tal vez sí se piensa que es un huelepega, pero el punto es que…). ¿Por qué hay que esperar que la mujer tenga que andar tres veces más cubierta que el hombre sólo para andar caminando “tranquila” en las calles, sin sentirse que quiso ser manoseada a la vuelta de cada esquina? Ni digamos violada, dependiendo de dónde ande caminando y la hora…

Usar minishorts no significa “busco a alguien que me la meta despiadadamente”, significa “hace calor y quiero usar shorts”, ni más ni menos. ¿Y qué pasa con aquellas mujeres que tienen que usar falda para el trabajo y no tienen los ingresos para invertir en un carro? ¿No se toma en cuenta lo que tienen que lidiar durante el camino de la casa al trabajo y viceversa a la hora de exigir la vestimenta? ¿O es que la gente que determina la vestimenta laboral está igual de cegada que vos ante la realidad de la mujer?

– Entre otras cosas, las feministas buscan cómo evitar esas situaciones, no andar con las tetas al aire en la calle. Es poder caminar con confianza en la calle, sin tener que agarrar las llaves de la casa o del carro en un puño listo para atacar, sin tener que cargar el pepper spray en la cartera, sin tener que verse obligadas a cruzar la calle cada vez que se encamina en su dirección un grupo de hombres…

– Pero es que no es así…

– ¿Cómo vas a decir que no es así? ¡Claro que es así!

Vámonos a un restaurante. Alejémonos del calor y busquemos otro ejemplo. Esta vez mi experiencia pues, el mes pasado que estuve en Managua. Ahorita estoy palmado, sin ahorros, soy boludo, y no me da pena dejar que una mujer me pague las cosas. (A ellas tal vez le duele la billetera pero idiay, si quieren verme y se ofrecen a invitar, tampoco voy a hacerlas insistir verdad…) Cada vez que salía con una tía, prima, amiga, estemm “amiga”, o incluso con mi abuela, caaaada vez que pedía la cuenta el mesero llegaba directamente a dármela a mí, siempre, y yo no pagué ni una sola vez. Tal vez ya me acostumbré a que acá simplemente ponen la cuenta en el centro de la mesa, pero de todos modos, ¿por qué no hacen eso allá también? Claro, no es cuestión que ahí nos vamos a levantar a pegarle gritos al mesero/mesera, “maldito cerd@ machista, ¿qué te hace pensar que porque tengo vagina no puedo pagar el almuerzo?” No, no es culpa de él/ella, él/ella no está haciendo absolutamente nada malo. Lo que te está diciendo es que está tan normalizado que sea el hombre el que paga por todo, tenga o no tenga dinero, que los mismos meseros dan por hecho que es siempre el hombre el que va a pagar. Y no vamos a culparlos a ellos por la mala costumbre social. Pero surge la pregunta, ¿es verdaderamente difícil de imaginar que una mujer sea la que pague la cuenta? ¿No debería más bien ser normal que pague el que tenga dinero y listo? Creo que eso deja claro que la gente piensa (¿sabe?) y da por hecho que el hombre siempre es el del dinero. ¿Todavía nos vas a decir que en Nicaragua la mujer gana igual que el hombre?

– Pero es que eso es por cuestión de cortesía, modales, que el caballero es el que paga normalmente, no tiene nada que ver con feminismo.

– O sea que me estás diciendo que no soy un caballero sino un…

– No, no es eso lo que quiero decir.

– Sí, sí, él sabe a lo que te referís, te está molestando. Pero bueno, a como decían, ¿de dónde surge esa norma? De hace tanto tiempo atrás donde el “caballero” era el hombre de la familia que trabajaba y la mujer era la que se quedaba en el hogar porque no tenía derecho a trabajar. ¿No creés que es una idea un poco arcaica como para que siga siendo vigente?

– Y, por cierto, no me da pena decir que me las mujeres me pagan la cuenta. ¿Por qué me debería de avergonzar? ¿No es eso indicio que me rodean mujeres exitosas? Quizás (okay, claramente) más exitosas que yo, pero, ¿cuál es el problema de eso? Hace poco me habló mi madre sobre un tío que vive constantemente con complejos, y me dijo en secreto que sus complejos nacen del hecho que su esposa gana considerablemente más que él. ¿Por qué es eso motivo para inseguridades, en lugar de orgullo? Su esposa está teniendo una carrera laboral exitosa, ¡debería ser motivo de celebración, no de depresión! Qué estupidez. Mi madre es una persona sumamente positiva con cero complejos y gana menos que mi padre. Claro, normal porque es mujer, ¿no? No hay razón por la cual sentirse mal, todo va acorde a la normalidad…

– Bueno ya ves, vos mismo lo estás mencionando, tu propia familia, tantas mujeres exitosas que han llegado largo por sí mismas, ¿no es eso indicio claro de que la mujer va para adelante en el país?

– Perfecto, vámonos a la familia, ya que insistís. Lo más importante, donde comienza todo, donde se educan a los niños y se determina en mayor parte el tipo de persona que van a ser. Aquí un ejemplo claro. Cuando Sergio tenía 18 años, su novia de aquel entonces vino unas semanas para acá con él y estuvieron solos. Nadie hizo ningún escándalo, la reacción de muchos de la familia fue “ay qué alegre que va a ir con vos”, todo normal. Tres años después, yo, con los mismos 18 años, hago exactamente lo mismo que él, y si no mal recuerdo, vos misma dijiste que mi madre estaba loca y era una grandísima imprudente por permitirme viajar sola con mi novio. ¿Por qué? ¿Por qué está bien que él viaje a los 18 solo con su novia, pero mal que yo lo haga con mi novio?

– No, es que eso es una irresponsabilidad, vos no tenés edad para andar haciendo eso, estás corriendo el riesgo de quedar embarazada y no es correcto que te fomenten eso.

– Pero por favor, ¡si es lo mismo conmigo! En mi caso no sería yo el que ande con la panza, sería mi novia, pero te recuerdo que se necesitan dos para engendrar a un bebé. Si mi novia hubiese quedado embarazada, el embarazo no es sólo de ella, es de nosotros dos. Yo me vuelvo tanto padre como ella madre. Y los mismos riesgos corremos mi hermana y yo. Creo que los dos sabemos por igual qué son y cómo se usan los anticonceptivos, cuidado y sabe ella incluso más que yo. ¿Por qué tiene que ser la libertad sexual algo que me celebren a mí y le repriman a ella viniendo de la misma familia, habiendo estudiado en la misma escuela, y en este caso teniendo la misma edad?

– Es muy diferente, ella corre más riesgo por no ser precavida.

– Pero es que no sabés qué tan precavida es o no ella, ni ninguna de las muchachas. Y yo puedo empanzar exactamente a como ellas puede quedar panzona. Esto es absurdo.

– No, eso es algo que vas a entender cuando seás padre.

– Si es que termina siendo padre. Está bien, quitemos el tema de la sexualidad ya que no vamos a hacerte entrar en razón. Respondeme lo siguiente entonces. Sergio a esa misma edad de repente podía salir y aparecerse en la casa a las 4 de la mañana, sin tener que dar muchas explicaciones más que contarle a mi madre qué hizo. A mí me están esperando siempre a la 1 o algo así de regreso en la casa. ¿Por qué?

– Ah claro ella porque vos sos muchachita.

– Ah, ¿y yo no era muchachito a los 18 años también?

– Pero es que ella es mujer.

– Ah, ¿y qué carajos significa eso? ¿Que no puede andar sola en las calles o llegar tarde porque le puede pasar algo? ¿Y a mí, en cambio, no me va a pasar nada?

¿O sea que estás más que clara de que, por ser mujer, ella corre un gran riesgo en las noches de ser violentada, violada, drogada por algún desconocido en algún club o bar, que alguien le va a decir algo por no andar con un hombre, y que, a como nos acabás de responder, por ser mujercita no debería de estar viajando sola con un hombre porque puede estar teniendo sexo y quedar embarazada, mientras yo no te causo ninguna preocupación porque no puedo quedar embarazado, sino que es otra mujer la que va a estar cargando mi cipote y yo bien gracias, mi vida sigue tranquila y mi cuerpo también?

¿O sea que lo que hay que seguir haciendo es continuar enseñándole a las mujeres que tienen que ser sumamente cuidadosas con su presencia física y sus manerismos al dejar el hogar y seguir criándolas no para que alcancen éxito, sino para que, sí, estudien, consigan trabajo y todo eso, pero más que todo, para que aspiren a un buen matrimonio tengan una buena familia? ¿Y qué pasa con las mujeres que no quieren tener familia (y no, eso no significa que quieran ser lesbianas)?

¿O sea que NO hay necesidad de más bien comenzar a educar a los hombres de tal manera que entiendan que las mujeres se tienen que respetar por los seres humanos que son, que son más que tetas y vaginas, que tienen las mismas (o incluso más, dependiendo de las personas de las que hablamos) capacidades intelectuales que nosotros hombres, que tenemos que aprender a controlar nuestros impulsos sexuales, que decirle a una mujer desconocida en la calle “ay mamacita rica qué buena que estás” NO es un piropo y mucho menos un cumplido, que las mujeres también pueden pagar la cuenta y no hay por qué sentir vergüenza?

¿Y así nos vas a decir que Nicaragua está avanzado en el tema del feminismo, cuando incluso vos misma, de nuestra propia familia, estás tan lejos de apoyar a la mujer? Cuánta contradicción…

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